En la cantina, el espíritu y el alma de La Nivelle se declinan hacia la bodega. Un ambiente auténtico donde se entre mezclan la convivencia de degustar una cazuelita de chipirones o una chuleta de buey en el mostrador con el placer de compartir unas perlitas de la bodega. Un ambiente particular que se descubre en el interior y se prolonga hacia la sombría terraza, acompañada por un coctel de la casa.

El chef le propone cada día un plato diferente y una selección de simples y auténticos platos seleccionados de la región.

El ambiente es cálido y el jugar se ha convertido en una de las citas placenteras tanto para los habitantes como para las personas que están de paso.

Intercambiamos, compartimos…saboreamos con toda simplicidad…por amor a los sabores de la tierra.